La imposición de requisitos específicos de seguridad, control y estandarización en los sistemas informáticos de facturación (SIF), así como la obligación de remitir la información generada por estos, responde a una estrategia orientada a fomentar el cumplimiento voluntario y a reforzar la lucha contra el fraude fiscal. Esta línea de actuación ya ha sido adoptada por diversas Administraciones tributarias, tanto en España (especialmente en el ámbito foral) como en numerosos países europeos —entre ellos Francia, Italia, Portugal y Alemania—, así como en otras jurisdicciones internacionales.
Tras un análisis comparativo de los distintos modelos existentes y de los requisitos asociados a cada uno, se ha optado por un enfoque alineado con las recomendaciones más recientes emitidas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este modelo busca no imponer una solución técnica cerrada, permitiendo una implementación flexible que favorece la competencia entre soluciones tecnológicas —ya sean de software, hardware o mixtas—, con el objetivo de reducir costes y permitir a cada empresario o profesional elegir el sistema más adecuado a sus necesidades.
Finalmente, es importante señalar que los requisitos técnicos establecidos son actualmente de sencilla aplicación, al apoyarse en tecnologías ampliamente utilizadas y suficientemente contrastadas, lo que facilita su incorporación generalizada en el tejido empresarial.